En la costa pacífica de Costa Rica, hay lugares que no solo reciben visitantes, sino que evolucionan para seguir enamorándolos. El Hotel Capitán Suizo es uno de ellos. Cada año, su cierre temporal permite cuidar y renovar cada espacio, pero en los últimos tiempos esa dedicación ha dado paso a una transformación más profunda: nueve nuevas habitaciones —entre ellas seis Beachfront Suites que acercan aún más el sonido del mar y la brisa salina— amplían la forma de vivir el destino, sumando ahora cuarenta habitaciones que se transforman en refugios donde el descanso se mezcla con la naturaleza. La apertura de una sala de yoga y la creación de un gimnasio invitan a reconectar con el bienestar, mientras que la próxima renovación del restaurante, con un espacio más amplio y un lounge para compartir y contemplar, promete convertir cada encuentro en un recuerdo memorable.
Esta evolución también nace del deseo de cuidar el entorno que inspira cada experiencia. La incorporación de sistemas de calentamiento con energía solar y la proyección de una cancha de pickleball reflejan una visión que combina sostenibilidad, vitalidad y disfrute. Pero la innovación no solo se percibe en lo visible: detrás de cada detalle, el hotel integra herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial para comprender mejor a quienes lo visitan y anticiparse a sus deseos. Así, Capitán Suizo no solo se renueva —late al ritmo de quienes lo eligen— ofreciendo un espacio donde la naturaleza, la comodidad y la emoción se entrelazan para crear algo más que una estancia: una conexión que invita a volver.